viernes, 13 de agosto de 2010

Capitulo 9

Lo encontré en uno de los pasillos rodeados de libros leyendo concentradamente un papel viejo y arrugado. Si no fuera porque todo lo que estaba ocurriendo era muy raro, nunca hubiera creído que una lágrima se deslizaba por su mejilla.
-¿Peter, estas bien?
-Perfectamente- se sobresaltó- ¿Dónde has estado?- rápidamente se secó la lágrima y lo guardó.
-No me creerías si te lo dijera- dije mientras me sentaba a su lado y me acurrucaba en su hombro, bajo su brazo sobreprotector- ¿Qué es eso que leías?
-Esta vez te responderé con lo mismo que tú me dijiste- dijo mientras forzaba una sonrisa.
-Eso no es justo- junté nuestros labios por poco rato, pero lo suficiente para que me sonriera y respondiera con otro- ¿Ahora me vas a decir?
-El chantaje no es bueno para las niñas como tú.
-Yo no chantajeo, pero realmente quiero saber qué era eso y…-¿Cómo iba a decírselo?
-¿Qué?- dijo mientras tomándome por la barbilla me obligaba a mirarlo a los ojos.
-¿Nosotros… nos conocíamos antes, hace unos años tal vez?
-¿Por qué dices eso?
-No lo has negado- dije con tristeza- ¿Cuándo pensabas decírmelo?
Sentí que quería llorar, que quería desaparecer en el aire y no volver. Cuando él lo admitía (aunque fuera indirectamente) sonaba más extraño. Lo que sentía no se podía describir más allá de lo anterior, es como cuando tienes una sensación extraña y no sabes la razón.
-Quería que lo recordaras, temía que nunca lo hicieras pero… ¿Qué recuerdo tuviste?
-Ambos, jugando mientras mi madre nos vigilaba.
-Ah- eso sonó más bien como un lamento.
-¿Puedes… puedes contarme todo lo que sabes sobre nosotros? Hazme recordar- suplique- Te necesito Peter- dije mientras tomaba su brazo con fuerza- Por favor.
Me apartó de su lado. Al principio me sentí terrible, pero luego me acercó a él para besarme apasionadamente. Sentí sus lágrimas humedecer mi rostro y cuando nos separamos para respirar, susurró “Te extrañe tanto”. No entendí el significado, pero no me importo.
-Peter, sé que es difícil para ti recordar, pero realmente lo necesito- volví a decir.
-Todo por ti- dijo acariciando mi cabeza.
-Gracias- le sonreí- esto realmente vale mucho para mí.
-Si Stephenie, nos conocíamos desde que llegue a este lugar-dijo intentando comenzar la “historia”.
-¡¿Desde hace tanto?!- intente levantarme pero él me detuvo.
-¿Cómo explicarías que nuestra relación avanzara tan rápido? Es imposible que una chica como tú se enamore de alguien como yo tan rápido, contando lo rápido que va esta relación… no es normal- dudó antes de decir la última palabra.
<<.Así que también piensas lo mismo.>> pensé.
-Nos conocimos en este lugar, tú eras solo una niña de 5 años, pero nos entendíamos, hablábamos el mismo idioma. En ese tiempo, estaban comenzando a traer niños y adolescentes a este lugar. Fuimos amigos hasta tus 10 años, luego fuimos novios hasta que te llevaron lejos de aquí… hasta que te alejaron de mi lado- pensé que se pondría a llorar en cualquier momento, y yo también- Cuando volviste, no podía creer que fueras tú, pero luego descubrí que no te acordabas de mí así que busque la forma de recuperarte.
-Fue cuando me seguiste hasta el invernadero diciendo que te gustaba ir ahí a pensar.
-No mentí en eso- me aclaro sonriéndome tiernamente- me gusta ir a pensar a ese lugar porque fue ahí donde nos dimos nuestro primer beso, donde me entregaste esta carta antes de irte- me enseño el trozo arrugado de papel que había estado guardando con recelo- Cuando me contaste que habías perdido la memoria a tus 13, no perdí la esperanza y me prometí a mí mismo con más fuerza recuperarte. Fue mentira lo de la venganza, yo le pedí a April que se acercara a ti y te alejara de Summer.
Me quede en silencio, me era realmente difícil no creerle. Sus palabras y sus ojos eran sinceros y esa era la oración que más verdad podía tener en estos últimos años, meses, días, horas y ¡minutos!, además estaba lo de Edmund también.
-¿Me permites ver el papel?- pregunte mientras una lagrima recorría mi mejilla.
Me entrego con el mismo cuidado que había utilizado para guardarlo en su bolsillo, la letra era desordenada y pequeña y el papel estaba lleno de lágrimas secas que se habían quedado impresas en el al pasar los años.
La carta iba así:
“Peter
Estos años que hemos pasado juntos son los únicos que siempre recordare. No se la razón de nuestra repentina separación ni con quien me iré. Mi madre me ha dicho que no puedo quedarme con ella ni contigo. No llegaras a saber la pena y desconsuelo que sus palabras me han causado ni el gran vació que quedara en mi corazón al dejar de verte y escuchar las tiernas palabras que tienes para mí. Lo único que voy a lamentar y nunca me podré sacar de la cabeza es que no me hayas dicho porque el destino te trajo hasta mi cuando tenías tan solo 8 años de edad. Tampoco olvidare tu rostro y tu sonrisa, porque siempre estarás en mi corazón.
Siempre tuya
Stephenie”
-Era algo cursi y creativa- reí- pero no puedo recordar nada de nada- le devolví la carta y me senté en su regazó para refugiarme en sus brazos.
-No importa, recordaras con el tiempo.
-Ojala que así sea- dije mientras escondía mi rostro en su cuello para contener las lágrimas que no había querido mostrar frente a él, no volvería a destrozarle el corazón nunca más.

El día anterior había sido muy raro, pero ahora me sentía más unida a Peter que nunca y tenía una razón.
El domingo, para mí, era un sinónimo de máxima relajación. Pasar el día de la mano con Peter recorriendo el lugar, buscando a mi hermano para más información, en los jardines caminando sola buscando un lugar pacifico para poder pensar eran mis planes para ese día.
Lo del día anterior si me había afectado, pero debía añadirlo a mis recuerdos buenos y útiles, no me serviría de nada ver el lado malo porque, bueno, no tenía lado malo para mí.
Mientras pensaba en todas esas incoherencias, caminaba tranquilamente al comedor. Necesitaba ver a April, a Richard y a Ryan, especialmente a Ryan. Tal vez sería una buena idea contarle todo, pero esta vez no lo haría, me aguantaría hasta tenerlo todo claro… ¡Por esa razón necesitaba ver a Edmund cuanto antes! Mi hermano debía saber todo esto y quizás me contaría lo que Peter no sabía, como por qué mi madre me separo de este lugar, mi hogar de niña. Ahora descubría que mi supuesto hogar era un lugar de retención para no estar con ella, ahora odiaba a mis tíos por haberme mentido… o tal vez ellos no saben que está viva y que existe este lugar. Esa era una posibilidad, pero estaba segura de que ellos si sabían que mi madre estaba viva… y tal vez mi padre. Mi padre, ¿Cómo sería? El cuadro no era suficiente para recordar su rostro, además, no se veía gracias a que estaba medio agachado con la tarea de hacerme reír o solo sonreír, como me había dicho mi hermano en otras palabras.
Entre intentando ignorar toda cosa que pudiera ponerme incomoda o hacer que me sonrojara. Cuando llegue a la fila, me estire y tome una de las bandejas para comer algo porque, claro está, mis hábitos alimenticios son tan horribles que no comí nada de nada ayer. Seguí estando en la fila un buen rato, pero la espera valió la pena. No me importo sentarme sola a comer por un rato, de hecho, estaba nerviosa y tenía miedo de que apareciera alguno de mis “amigos” (había cambiado de opinión), nunca me acostumbraría a llamarlos así. Comí lentamente y disfrute de cada bocado que, sin apuros, metía a mi boca. Una vez que hube acabado, me encontré con Dan cerca de la salida.
-¡Stephenie!- dijo con entusiasmo- Justo la persona con quien quería hablar- murmuro una vez que se acercó a mí.
-Dime- dije con una falsa sonrisa.
-Quieren hablar contigo- volvió a murmurar mientras me entregaba un papel medio arrugado.
<<.Demasiado misterioso.>> pensé asustada.
-¿Quién?
-Me dijeron que no te digiera, solo que te entregara este papel y te guiara hacia allá.
-Ok, gracias.
Está era como décima vez que seguía a alguien otra vez de los pasillo extremadamente blancos de este lugar, ya se estaba haciendo una costumbre. Estaba de más describir las miles de puertas y los millones de pasillos que recorrí, hasta a mí me aburriría eso. Odiaba cuando tenía que describir algo. Recordé cuando me pedían que me describiera física y emocionalmente para decírselo luego a mis compañeros, eso era lo que más odiaba.
Aproveché el momento para leer la nota, en esta decía:
“Stephenie
Necesito que vengas a mi oficina para charlar sobre un tema muy importante, cuando llegues hablaremos y te lo explicare todo”
Algo me decía que Edmund me la enviaba, pero cabía la posibilidad de encontrarme con mi madre.
Al llegar, me encontré suspirando por el nerviosismo. Dan se despidió con una sonrisa y un beso en mi mejilla, más cerca de mis labios de lo que me gustaría. Toque la puerta con decisión y tan solo espere unos segundos antes de que alguien la abriera, pero no alcance a ver quién era. Entré e inspire el familiar olor a campo, no supe la razón hasta que vi a una mujer apoyada contra el escritorio. Su aspecto era bien campestre especialmente por sus trenzas castañas y sus ojos chocolate. En una de las paredes había una fotografía de sus hijos con su esposo y otra de ella en un campo muy florido.
-Stephenie- dijo con una gran sonrisa- hace mucho que no te veo.
-¿Por qué esas palabras me suenan cada vez más repetidas?- dije mientras cerraba la puerta sin dejar de mirarla a los ojos.
-Porque es cierto- suspiro- Supongo que ya sabes todo.
-No, no todo- avancé- Yo supongo que tu sabes lo suficiente sobre mi amnesia.
-Claro, claro. Toma asiento.
Me senté frente a ella. La vi tomar unos papeles que luego tiro con suavidad cerca de mí. Los tome vacilante y los revise. Todos hablaban sobre la prematura muerte de mi madre y mi padre, ninguno que no hubiera leído.
-¿Qué… qué significa esto?- pregunte sin lograr entender porque me los daba si Edmund me había confirmado que estaba viva.
-Por favor dime que no has hablado con Edmund- suplicó.
-¿Por qué?- pregunte intrigada.
-Demonios- dijo en voz baja- Debes saber que es un hombre muy peligroso, un desconocido para ti en este momento ya que no recuerdas nada.
-¿Y usted no lo es?- pregunte acusadoramente.
-Stephenie, seguramente te habrá dicho que es tu hermano y que tu madre está viva.
-Aja.
-Es todo mentira.
-¿A qué te refieres?
-A que tus padres y tu hermano murieron en ese accidente en coche hace muchos años- dijo jugueteando con una de sus trenzas.
-¿Cómo se que tú no eres la que está mintiendo?
Suspiró.
-Edmund era el mejor amigo de tu hermano. Cuando murieron, le fue tan difícil aceptarlo que entro a trabajar a este lugar apenas tuvo la oportunidad- se mordió el labio inferior como si estuviera pensando si proseguir o no- Cuando llego, se empeño en hacer feliz a la única Wolper sobreviviente, como si quisiera tener la imagen de tu hermano viva-. Guardo silencio.
¿Por qué tantas mentiras? ¿No hubiera sido más fácil decirme la verdad de una vez por todas? Sentí que mi desayuno quería salir, pero lo contuve respirando profundamente. No era momento para vomitar.
-Eso es imposible- dije al fin- En los pocos recuerdos que tengo, la veo junto a mi momentos antes de irme de aquí. También es imposible que mi hermano haya muerto ya que no salió en las noticias.
-Edmund pidió que no saliera en las noticias inventando la gran mentira de que tu no lo soportarías- se levantó para luego sentarse en el escritorio cerca de mí mirando por la ventana- Cuando lo dejaron entrar aquí como asistente, a los 22, se encargo que tus diez años fueran “mágicos”-dijo marcando las comillas- se hizo pasar por tu hermano aprovechando que tu solo lo habías visto a tus 3 años, pero con el tiempo su mente depravada se enamoro completamente de ti.
-¿Y Peter?- dije con la voz temblorosa.
-Eso es algo que descubrirás luego, las respuestas llegaran a su debido tiempo.
-Esta bien- dije resignada- ¿Pero y lo de mi madre?
-La de los recuerdos no era tu madre- se dio vuelta hacia mi. De pronto se veía más cansada y las arrugas aparecieron en su rostro- era su hermana gemela, tu tía Susan.
-¿Su…Susan?- tartamudee sintiendo como el color se iba de mi rostro.
-Cuando supo que Edmund se estaba enamorando de ti, te llevó lejos para protegerte… tú siempre pensaste que ella era tu madre y así las cosas estaban mejores y más fáciles para ti y para todos.
Me levante y me separe de ella.
-¿Quién eres? ¿Qué es este lugar? ¿Qué hacen con las personas que vienen a este lugar?- guardo silencio- ¡Responde, mierda!
-Ya te dije que las respuestas llegarían a su debido tiempo.
-¡Eso no me sirve!- contesté, estaba cada vez más furiosa.
-Tu madre se llamaba Mary Wolper- dijo con indiferencia- Si quieres saber algo más ve a los archivos de la biblioteca- metió su mano al bolsillo- ten.
Tome la llave sin prestarle mucha atención y dirigí todo mi interés en la siguiente pregunta.
-¿Quién eres?- escupí las palabras harta de tener que repetirla.
No me respondió, sumida en sus pensamientos, lo que interprete como mi invitación a irme de ese lugar.

4 comentarios:

Bren dijo...

AMEEE EL CAPITULO!! ♥w♥
de vdd!! amo la forma en que desarrollas la historia!! ^3^
a valido la pena la espera!!
¿Quien sera ella?
le estaran ocultando mas cosas!!!
el mejor amigo de su hermano seguria enamorado de ella??
O.o Me has dejado cn un millon de preguntas!!
pero espero qe el proximo capitulo pueda resolver algunas dudas de las mil haah XD
espero cn ansias el proximo capitulo
bsos

ReginanigeR dijo...

Mil gracias por el premio, es hermoso!! Y no hay problema, ya encontraras como seguir la historia :) ... Aunque extraño leer sobre darren, que me encanta, te entiendo, yo tambien me he trabado por mucho tiempo con historias... xD ... suerte y que andes bien!

Delirios de Muñekita CaT dijo...

ola!
gracias por afiliarme ya puse tu banner en mi blog pero como te dije en el comentario kiero afiliarte a mi web pero necesito tus datos(descricpcion) de tu blog escribeme a munekitacat@gmail.com
besos
te espero
Cate

Ginebra dijo...

¡Qué enganchada me tienes a tu historia! Me parece muy original ;)