lunes, 16 de agosto de 2010

Había una vez...

Perdon, no me aguante y lo subi <:)
Este capitulo esta dedicado a Regna de "Anestesia Mortal"
Perdoname por demorarme tanto, espero que lo disfrutes!
Sobre la isla Cole, un ángel miraba pensativo a la humanidad. No extrañaba ser parte de ellos, ni siquiera recordaba con exactitud como era ser uno de ellos. Se estremeció al pensar que en unos pocos minutos lo sería. Se levantó y camino hasta donde estaba su hermano.
-William- lo saludó mientras se acercaba.
-Ángela, me da gusto verte ¿Estas lista?
-No estoy muy segura, si a eso te refieres.
William, como Ángela, tenía cabellos color caoba y una sonrisa dulce. Los ojos de William eran verde pálido, mientras que los de Ángela eran color miel. Ambos habían nacido en la isla bajo sus pies y ambos habían muerto en ella.
-Se que tienes miedo, pero necesitamos encontrar al demonio que está haciendo estos desastres.
-¿Por qué no vas tú?- exigió.
-Yo ya he ido muchas veces.
Ángela miro una vez más hacia la isla y luego observo sus alas.
-Las voy a extrañar- admitió sin ánimos.
-Las tendrás en poco tiempo.
Ángela suspiró.
-Bien… creo que esto es un adiós.
-Uno temporal- le sonrió- te estaré vigilando cuando estés afuera, intenta no entrar en muchos lugares con techo.
-Lo haré.
Se abrazaron. Luego, en unos minutos, Ángela estaba pisando tierra firme.

Una sombra se deslizaba entre los postes del muelle, conteniendo la respiración ante las presencias de algo no humano. Se deslizó entre los pinos de un bosque y se escondió entre sus ramas, donde estaba completamente seguro. Hace unos minutos, había visto descender a una de las criaturas que más detestaba: un ángel. Cerró los puños con fuerza e intento tranquilizarse ¿Cómo demonios lo habían descubierto? Lo que hacía no era algo notorio, solo jugaba con los sentimientos y pensamientos de las personas.
-¿Darren, eres tú?- hablo una voz femenina procedente del muelle.
La chica no era nada nuevo para Darren. Él la había visto unas cientos de veces y también habían conversado un par de veces. Sus cabellos eran rubios y ondulados y sus ojos eran azules. Suspiro y salió del árbol donde había estado escondido.
-Alison, ¿qué haces aquí?- dijo hostilmente.
-Solo paseaba por aquí cuando te vi entrando al bosque.
-Será mejor que vallas a casa.
-Pero…- Darren la fulmino con la mirada- como digas- dijo molesta.
Mientras se perdía entre la espesura del bosque, sintió un remolino de sentimientos emanando de ella. Se sentía molesta y también herida <<¿Herida?>> pensó. Para él estaba claro que ella había y estaba detrás de él desde que él había llegado a esta isla, hace 6 años atrás.
Se sacudió las ramitas que habían caído a sus hombros y tomo la decisión conocer al recién llegado.

Miro hacia atrás y se desanimo al darse cuenta de que sus alas no estaban en su lugar. Respiro profundamente y entró en unos apartamentos no muy grandes de 3 pisos, con un departamento en cada piso.
Al rato, ya había visto todo el departamento. Era un lugar espacioso que consistía en una cocina, un dormitorio con un baño y una sala.
<<.Creo que ya es hora de salir-pensó- el demonio no va a venir a mi.>>
Cuidadosamente cerró la puerta con llave. El tiempo en la isla nunca había sido bueno, pero ella no se había molestado en abrigarse. Camino por los senderos de tierra que estaban hechos especialmente para no perderse por el bosque de pinos. Donde ella vivía ahora quedaba a las afueras del pueblo.
Miro hacía arriba y se pregunto si William la estaría vigilando ahora.
Aún no se acostumbraba a caminar con gravedad, pero no se quejaba. Continúo caminando, preocupada por recordar el camino, hasta que se encontró junto a un puerto. El puerto era de pino, nada fuera de lo común. Se pregunto que la había llevado a ir hasta ese lugar, sus sentidos no eran fuertes como los de los demás, algo que nunca nadie había podido explicar. Aun así algo le había indicado ese lugar. Volvió a mirar al cielo recordando la recomendación de su hermano. <<.Lo siento William, es algo necesario.>> pensó. Entró en el bosque.
Llevaba unos cuantos minutos caminando e intentando esquivar las ramas de los árboles que se le cruzaban por su camino, al parecer el bosque no era solo de pinos. Paró a descansar a las orillas de un pequeño claro, de no más de 3 metros de diámetro. Se estremeció por el frío y deseo haber traído alguna especie de abrigo. Miro hacía todos lados. <<.Mierda, creo que me he perdido. Será mejor que vuelva a casa.>>. Volvió a mirar en todas direcciones pero no logro recordar por donde había llegado. Comenzó a retroceder asustada hasta que tropezó con una raíz que se asomaba por el suelo. Lo que espero sentir fue el suelo, no unas manos sujetándola por los codos. Las manos la ayudaron a levantarse.
-Quiero que sepas que no acostumbro a hacer esta clase de cosas.
Ángela se dio media vuelta. Frente a ella estaba un chico de cabellos negros, como sus ojos. <<.Valla, valla. Nunca me creí capaz de encontrarlo tan fácilmente.>>. El chico sonrió.
-Mira a quien tenemos aquí. Un ángel, pero bastante inexperto- le rodeo observando cada detalle de ella- cualquier ángel normal me hubiera sentido aunque sea a 10 metros- Ángela se limitó a fruncir el seño- Lo siento, olvide presentarme- se detuvo frente a ella- Mi nombre es Darren.
-Pues Darren, no me agrada tu comentario sobre mi experiencia.
-Educación, típico de ustedes ¿Me dirás tu nombre?
-No me agrada la idea pero- suspiró- mi nombre es Ángela.
-Ángela, pareces perdida- ella se estremeció, por el frío y por como sonaba su nombre con su voz- y con frío.
-Eso no te incumbe. Podría ir a ese claro y de ahí me verían.
Darren la tomo por los hombros y la empujo hasta un árbol.
-Yo que tu no haría eso, no quiero volver- dijo con ira.
Ángela cerró los ojos, la cercanía de Darren le provocaba escalofríos. Él se acerco a su oído.
-Además, creo que tú y yo nos divertiremos a lo grande.
Darren apartó su cabeza de la de ella, pero no la soltó. En ese momento Ángela se permitió respirar y abrir los ojos. Darren parecía un sabueso que ha captado el olor de una presa. Tomó a Ángela por los hombros, otra vez, y la arrastró al lado contrario del árbol. A unos metros se encontraba un chico rubio de ojos verdes. Darren sintió cada paso y pensamiento que el chico hacía. Cuando estuvo peligrosamente cerca, Ángela intentó soltarse, agitando su cuerpo violentamente.
-¿Quién está ahí?
Él chico se acercó lentamente al árbol donde estaba Ángela y Darren.
-Diablos- murmuró Darren.
-¿Quién está ahí?- insistió el chico.
-Sígueme la corriente- exigió Darren en voz baja.
-¡¿Qué haga que?!- dijo sobresaltada cuando este la tomo en sus brazos.
Ambos rodearon el árbol hasta quedar frente al chico.
-¡Matt!- dijo con un júbilo fingido.
-Sabía que eras tú- dijo el chico con una sonrisa.
-Ángela- dijo bajándola- este es Matt.
-¿Desde cuando tienes amigos humanos?- susurró esta en su oído- ¿Desde cuando tienes amigos?
-¿Por qué la cargabas?- Matt preguntó de pronto sobresaltando a Ángela.
-La encontré inconciente a los pies de este árbol- dijo Darren mientras golpeaba el árbol que había quedado a sus espaldas, ignorando la pregunta de ella.
-¿Quieres que la lleve a su casa?
-No, no te preocupes- sonrió.
-¿Tú, siendo caballero?
-Esta bien, tú ganas- dijo gruñendo lo suficientemente bajo para que los oídos inferiores de Matt no lo oyeran.
Ángela se sintió como un objeto que era intercambiado, aun que Matt no había entregado nada a cambio. Lo saludo con una sonrisa y se puso a su lado. Un escalofrío recorrió su columna ante la cercanía de un ser humano.
-Nos vemos Ángela- dijo Darren volviendo a sonreír.
Ella se quedo quieta viendo como un abrigo grande y negro caía lentamente en sus brazos. Agradeció el gesto interiormente y siguió a Matt a través del bosque, el cual ya había comenzado a caminar hace unos segundos.
-¿Dónde vives?- preguntó este.
-A las afueras del pueblo, en unos departamentos- respondió ella nerviosa.
Se quedo asombrada de cómo Matt se sabia guiar en el bosque ¿Cómo es que cuando miraba a la isla nunca lo había visto a él?
Se coloco el abrigo y ordeno su cabello.
-¿De donde vienes?
<<.Que curioso.>> pensó un poco molesta.
Se sintió estupida al no haber preparado esa respuesta antes ¿Como no lo había visto venir? Era una pregunta típica entre los humanos cuando alguien era del extranjero. Rebuscó entre sus recuerdos humanos el nombre de algún país. Nada. Hasta que se ocurrió el nombre de un lugar al que siempre había soñado con ir.
-Nueva Zelanda.
-Valla, desde pequeño siempre quise ir.
Ángela se sobresalto, ya tenían algo en común. Durante todo el camino hablaron de sus experiencias y sus sueños. Ella nunca pensó que tendrían tantas cosas en común.
Era el primer día de Matt fuera de su casa en un par de meses, no había salido desde el accidente de su hermana. El chico se había echado toda la culpa cuando, en un paseo a caballo, la había dejado sola por unos minutos. Se desanimó al recordar el momento en que la había encontrado muerta en un barranco. Ella tenía 26 años en ese entonces. Él sabía que era menor por 2 años, pero él era más fuerte y con más experiencia. <<.Debí haber estado a su lado.>> se culpó.
-Matt ¿Estas bien?- preguntó preocupada.
-Si, lo siento- se seco las lágrimas.
-Gracias por traerme.
-No hubiera sido inteligente haberte dejado con Darren, no me fió de él- le sonrió- ¿Nos vemos luego? Me encantaría mostrarte la ciudad.
-Claro, así no me perderé en futuras ocasiones- ambos rieron.
-Te pasare a buscar a las 12.
-Adiós.
Ángela entro a su departamento con la adrenalina aun recorriéndole el cuerpo. Había sido la experiencia más peligrosa y extraña en toda su vida.

Darren se lamentó, Matt había arruinado su, talvez, única oportunidad. Nunca se había esperado de que el ángel fuera una chica, menos una chica tan linda como ella. Continuó siguiendo el rastro de Ángela en reversa, así encontraría el camino de regreso al muelle. No le agradaba seguir su olor, pero era lo único que podía hacer, no sabia hasta donde lo llevaría el de Matt. Inspiro profundo y dejo que el olor de Ángela le llenara los pulmones, si lo recordaba talvez en el futuro le ayudaría a encontrarla con mayor facilidad. Continúo su camino esquivando los árboles de ramas bajas y la presencia de excursionistas, no le agradaba la idea de toparse con ellos y sus preguntas.
Cuando estuvo a unos metros del muelle, decidió tomar una ruta distinta. Siguió uno de los senderos hasta llegar a una reja grande y negra. El jardín estaba lleno de flores y una fuente en medio. En los bancos de madera descansaban parejas y niños, no le gustó la felicidad y el amor reflejados en sus rostros. Al fondo del jardín, había unos departamentos color crema, en uno de esos debía vivir Ángela. Darren suspiro y se acerco al primer departamento, donde su olor era más fuerte. A cada paso que daba se preguntaba si esto había sido una buena idea. Se encaramo en el balcón del primer piso y luego escalo hasta el del segundo piso. Miro por la ventana y se encontró con que Ángela estaba sentada en el sofá observando confundida el control remoto. Los ángeles habían pensado en todo al haberla dejado en ese departamento. Comida, baño, una cama cómoda y muchas comodidades como una televisión. Ángela tomo una guía de cómo usar el control. La leyó hasta que aprendió como encender el televisor, como cambiar de canales y como subir el volumen. Darren rió por lo bajo ante esta escena tan inocente. Le divertía ver como sus facciones cambiaban de la ternura a la “normalidad” cuando se enfadaba. Se sentó en la barandilla y esperó a que algo bueno pasara, como si estuviera viendo un programa.
Ángela estaba furiosa con la tecnología, la odiaba. También se odiaba a si misma por no poder detectar demonios, podría haber uno en su terraza y ella no se percataría. Se levanto y apago la televisión, sinceramente no entendía porque los humanos encontraban eso divertido. Fue hasta la cocina y tomo una manzana, eso si lo entendía y, aunque estuviera muerta y no la necesitara, le dio un mordisco y la dejo en la encimera. Pensó en ir a tomar aire fresco al balcón.
Darren acababa de darse cuenta de que Ángela no se había quitado su abrigo, eso lo impresionó. También se acababa de dar cuenta de que Ángela tenía intenciones de ir al balcón.
<<.Creo que está es mi segunda oportunidad.>> pensó extasiado. Avanzó hasta estar cubierto por la pared, no quería que ello lo viera antes de que el pudiera actuar.
Ángela, sin percatarse de su presencia, camino hasta apoyarse contra la baranda.
-Me alegra volver a verte, Ángela- dijo susurrando seductoramente en su oído.

3 comentarios:

ReginanigeR dijo...

Te quedó más que genial!!! Por Dios me encanta Darren!! Además, se nota que acomodaste las cosas mejor y se entiende mucho más... Wii!! mis ansias crecen, aunque yo ya haya leido bastante... ah!!
xD
Y gracias por dedicarmelo... jeje!

Delirios de Muñekita CaT dijo...

esta muy lindo =9

Mary Lovegood dijo...

me encanto, te felicito! Darren es simplemente genial!